Se cree Belgrano: el senador Osvaldo Sosa busca eternizarse en el poder.
Mientras el norte santafesino se desangra por la pobreza y el éxodo juvenil, el legislador justicialista prioriza su permanencia en el poder y exhibe como mayor logro de una década de gestión la creación de banderas departamentales.
VERAINICIOPOLÍTICA
5/28/20262 min read


El anuncio del senador por el departamento Vera, Osvaldo Sosa, respecto a su intención de postularse nuevamente en 2027 a los 78 años de edad, expone de manera cruda una de las peores facetas de la política regional: la desconexión total con la realidad y la alarmante falta de renovación dirigencial. Mientras el norte provincial atraviesa una crisis estructural profunda, el legislador justicialista parece más preocupado por prolongar su permanencia en el sector público que por ofrecer soluciones de fondo a un departamento que se desangra.
Después de una década ocupando una banca en la Cámara Alta santafesina, resulta alarmante que los principales logros destacados por el propio Sosa se limiten a cuestiones puramente simbólicas y estéticas, como la creación de la bandera distintiva del departamento Vera. Esta priorización de la agenda legislativa roza la indiferencia ante la dramática realidad que revelan los últimos censos. El departamento Vera es, desde hace años, uno de los distritos más castigados de la provincia por la pobreza estructural y el éxodo poblacional. La falta de empleo genuino, de inversión productiva y de infraestructura básica condena a miles de familias al estancamiento, provocando la pérdida sistemática de habitantes, particularmente de jóvenes que deben abandonar sus pueblos natales ante la total ausencia de un horizonte laboral o educativo.
Frente a este escenario, que el mayor orgullo de una gestión de diez años sea un proyecto de vexilología es la admisión táctica de un fracaso político. Las banderas no generan empleo, no pavimentan rutas, no mejoran los servicios de salud ni retienen a la juventud en el territorio.
Otro de los ejes defendidos por el legislador es su política de distribución de subsidios y aportes discrecionales a instituciones locales. Esta práctica, lejos de ser un logro, perpetúa un modelo asistencialista y paternalista que no resuelve las causas de la vulnerabilidad regional. El uso de fondos públicos para el reparto de ayudas económicas directas suele funcionar como un mecanismo de contención electoral que genera dependencia, en lugar de promover leyes de desarrollo industrial, incentivos fiscales para el norte o proyectos de conectividad y transporte que transformen la matriz productiva de Vera.
La confirmación de su candidatura para 2027, cuando contará con 82 años al finalizar el eventual mandato, clausura la posibilidad de un recambio generacional necesario dentro de su propio espacio político y de la representación departamental en general. Su afirmación de que “si hay internas, pondré la banca a disposición” intenta dotar de desprendimiento democrático a un proceso que es obligatorio por ley, ya que los mandatos tienen fecha de vencimiento. El departamento Vera requiere con urgencia una representación activa, moderna y enfocada en proyectos de alto impacto económico y social. La insistencia en sostener estructuras políticas tradicionales basadas en el clientelismo y los honores simbólicos solo garantiza la continuidad de la decadencia socioeconómica del norte santafesino.
