EL AVANCE DE EL NIÑO OBLIGA A EVACUAR MÁS DE 147 MIL CABEZAS DE GANADO EN CINCO PROVINCIAS.
Santa Fe integra el grupo de provincias afectadas por las crecidas y el riesgo de inundaciones. Desde agosto se realizaron 7.448 traslados de hacienda y el SENASA dispuso facilidades administrativas para acelerar la evacuación de animales hacia zonas seguras.
VERAINICIO
10/30/20262 min read


El avance de las crecidas de los ríos y las condiciones climáticas asociadas al fenómeno de El Niño encendieron las alertas en distintas regiones productivas del país. Frente al riesgo de inundaciones, productores ganaderos de Santa Fe, Corrientes, Chaco, Entre Ríos y sectores de las islas bonaerenses debieron organizar el traslado preventivo de sus animales.
De acuerdo con los registros del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), desde agosto fueron evacuados alrededor de 147.500 bovinos y bubalinos de establecimientos ubicados en zonas comprometidas por el avance del agua.
Para concretar estos movimientos se realizaron 7.448 traslados, lo que representa un incremento del 102% respecto del mismo período de 2025. Desde el organismo aclararon que se trata de cifras parciales y que el número podría aumentar de acuerdo con la evolución de la situación hídrica.
Ante la urgencia de poner a resguardo la hacienda, el SENASA implementó mecanismos para simplificar los trámites necesarios. Entre las medidas se encuentran la agilización de los Documentos de Tránsito electrónico (DT-e) y de la inscripción de productores en el Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios (RENSPA).
También se contemplaron excepciones para determinados requisitos sanitarios, que podrán completarse una vez que los animales lleguen a sus establecimientos de destino.
En paralelo, las autoridades difundieron recomendaciones para reducir los riesgos durante los operativos. Se aconseja identificar previamente campos elevados y potreros seguros, garantizar reservas de alimento y agua potable e iniciar los traslados entre 24 y 48 horas antes de la llegada del agua, siempre que las condiciones lo permitan.
Cuando no sea posible evacuar la totalidad de los animales, se recomienda facilitar su desplazamiento hacia sectores más altos mediante la apertura de tranqueras y alambrados internos.
La preocupación también se extiende al período posterior a las inundaciones. Una vez que descienda el nivel del agua, será necesario controlar la calidad del agua disponible, revisar las pezuñas y reforzar los planes sanitarios para prevenir enfermedades como leptospirosis, pietín y afecciones relacionadas con las garrapatas.
Otro punto de atención es la presencia de plantas tóxicas en los campos que reciben animales provenientes de las islas. El SENASA advirtió especialmente sobre el mío-mío, una especie vegetal que puede provocar intoxicaciones graves en bovinos que no están habituados a consumirla.
En Santa Fe, el operativo de emergencia también cuenta con acciones provinciales para facilitar el traslado del ganado desde las islas hacia terrenos más elevados. Según datos oficiales relevados al 19 de octubre, ya se había reubicado más del 70% de la hacienda que se encontraba expuesta en zonas inundables.
Mientras continúan las tareas de prevención y asistencia a los productores, la evolución del fenómeno climático será determinante para establecer el impacto final sobre la actividad ganadera y la cantidad de animales que todavía deberán ser trasladados.
