El Niño vuelve a encender las alarmas en el norte santafesino.

El fenómeno climático podría generar un período de mayores precipitaciones durante la primavera y el verano. En el norte de Santa Fe, la preocupación crece porque varias zonas productivas todavía arrastran problemas de excesos hídricos y obras de drenaje pendientes.

VERAINICIO

8/19/20262 min read

El escenario climático previsto para los próximos meses vuelve a poner el foco sobre el norte santafesino. La posibilidad de un período marcado por mayores precipitaciones asociadas al fenómeno de El Niño genera preocupación entre productores y autoridades, especialmente en una región que todavía enfrenta las consecuencias de los excesos de agua registrados durante los últimos meses.

La situación ya había generado dificultades en distintos sectores productivos del norte provincial. Desde abril, las lluvias registradas en Santiago del Estero y zonas cercanas provocaron un importante aporte de agua hacia las cuencas que atraviesan Santa Fe, afectando particularmente áreas ubicadas entre Vera y Tostado.

Uno de los sectores más comprometidos se encuentra sobre el eje de la ruta 98 y en las zonas próximas a los arroyos Golondrina y Calchaquí. Allí, los excesos hídricos complicaron la actividad agropecuaria, dificultaron el tránsito por caminos rurales y pusieron nuevamente en discusión la necesidad de mejorar los sistemas de drenaje y escurrimiento.

En este contexto, el posible regreso de un período más lluvioso genera una preocupación adicional. El problema no radica solamente en la cantidad de precipitaciones que puedan registrarse, sino en la capacidad que tenga el territorio para absorber y evacuar el agua en períodos cortos.

Para los productores, una primavera y un verano con lluvias abundantes podrían profundizar las dificultades si los suelos permanecen saturados. Los anegamientos, la pérdida de superficie productiva, el deterioro de caminos y las dificultades para trasladar hacienda e insumos aparecen entre los principales riesgos.

A esto se suma la necesidad de avanzar con obras hidráulicas que permitan anticiparse a los eventos climáticos. La limpieza y readecuación de canales troncales constituye una de las principales herramientas para mejorar el escurrimiento y disminuir el impacto de nuevas lluvias intensas.

En localidades como Cañada Ombú, donde existen reclamos por obras pendientes, el debate adquiere especial relevancia. La llegada de una etapa climática potencialmente más húmeda vuelve urgente completar los trabajos de infraestructura antes de que los principales eventos de precipitaciones vuelvan a poner a prueba la capacidad de respuesta de la región.

Así, el norte santafesino enfrenta los próximos meses con una doble preocupación: por un lado, el comportamiento del clima y la posibilidad de nuevas lluvias intensas; por otro, la necesidad de contar con una infraestructura hídrica preparada para evitar que esos eventos se transformen nuevamente en pérdidas productivas y complicaciones para las comunidades rurales.

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